¿Qué es el paro?

Todo el mundo ha oído hablar del paro, más ahora que supera los cuatro millones de parados. Pero, ¿Qué es el paro?

El Paro

El paro es el nombre que se le da, de forma algo metonímica, al Subsidio de Desempleo; éste es una subvención que el Estado Español da a la población parada (de ahí el nombre), junto con ofertas de trabajo y formación gratuita, en las “oficinas del paro”, que en realidad son oficinas de empleo; el cambio de nombre responde al hecho de que España tiene entre su población a los más listos del mundo (como demuestra el alto número de premios Nobel). Estos  listillos obvian la formación, rechazan las ofertas, y se centran en cobrar y vivir tan ricamente…

El objetivo principal de la subvención es que no dejes de gastar; cuantas más personas estén en paro menos dinero gastan, lo cual frena la economía y hace que otros pierdan su trabajo… estas subvenciones permiten engrasar un poco la rueda para que tú sigas dando tu dinero (o el que te regalan) a los demás para que las cosas sigan funcionando. Es lo que se llama un estabilizador automático de la economía.

La Tasa de Paro

No hay que confundir la población parada con la población apuntada a la prestación de desempleo. La tasa de paro es un dato que recopila el Instituto Nacional de Estadística de forma periódica a través de la Encuesta de Población Activa. Ésta se realiza cada tres meses durante una semana. Vamos a empezar con tres definiciones:

  • Una persona ocupada es aquella con más de 16 años y que está trabajando
  • Una persona parada es aquella con más de 16 años y que está buscando trabajo
  • Una persona activa es aquella que está ocupada o parada (es decir, que si no tienes trabajo pero no lo buscas, no eres una persona activa; puedes ser un jubilado o un estudiante, por ejemplo)

En función de estos tres datos se pueden calcular tres tasas diferentes, a saber:

  • Tasa empleo = ocupados / (activos + inactivos) = ocupados / mayores de 16 años
  • Tasa paro = parados / activos
  • Tasa actividad = activos / (activos + inactivos)

Limitaciones de la tasa de paro

Por supuesto, la tasa de paro tiene sus limitaciones, y no deja de ser un indicador más o menos fiable y manipulable:

  • Para empezar, hay que tener cuidado con cómo se realiza la medición de la población activa. Un ejemplo típico es el caso de los estudiantes. Si bien muchos no se consideran población activa, por no estar buscando de forma activa empleo, es posible que estén realizando trabajos en la economía sumergida, o que realmente sí estén buscando trabajo pero su estudio les deja abiertas otras opciones. De esta forma, pueden descolgarse rápidamente grandes cifras del total a través de sutilezas en la medición.
  • Otra variable a tener en cuenta es la existencia de trabajadores a tiempo parcial. Estos trabajadores tienen derecho a cobrar el paro por las horas que no trabajen, y una medición malintencionada puede también inflar o reducir la tasa de desempleo según convenga.
  • Pero lo más importante es algo que estas tasas no tienen forma de medir: la rotación y temporalidad de los trabajos. Es típico que una parte de los trabajadores se encuentren en trabajos temporales y contratos por obra en lugar de con contratos indefinidos. Esta precariedad laboral escapa de unas cifras que intentan medir la cantidad pero no la calidad de la situación del empleo en un país.

Existen otros fenómenos menores, como la estacionalidad (típicamente en verano se reduce la cifra de parados), que no tienen tanto efecto en las cifras o que son fácilmente descontables (en el caso de la estacionalidad, basta con comparar con el mismo mes del año pasado, en lugar de con el mes pasado).

Excluidos del subsidio

Como dato curioso, en España los empresarios no tienen derecho a paro. Sobre el 95 España tenía muchísimo paro, y se encontraba en una situación, digamos, complicada. Los socialistas, por entonces en el Gobierno, tomaron muchas decisiones controvertidas. Una de ellas intentaba paliar un grave problema: cada empresa que cerraba mandaba al paro a muchos ejecutivos de alto nivel, que habían contribuido mucho a la Seguridad Social, pero que también cobraban mucho paro. Todos juntos, suponían un gran agujero a las arcas del Estado, por lo que se les retiró el derecho a paro que habían estado pagando, forzándoles a abandonar el régimen general de cotización y adoptando el régimen de autónomo. De un plumazo, y únicamente con el coste de los derechos de unos cuantos miles de ciudadanos, el Estado súbitamente se encontraba un poco mejor. ¡Genial!

Actualización: Resulta que hace poco se han dado los primeros pasos para cambiar esto.

2 Comments

  1. Santi
    Posted 18 enero 2010 at 09:39 | Permalink

    Jopé! hace tiempo que no leo tu blog y me he quedado un poco descolgado!! tengo q ponerme al día!!!

    Una pregunta, porque en España tenemos una tasa tan alta de paro (en comparación con el resto de Europa?)

    Otra cosa, me gustaría que escribieras alguna entrada sobre el sistema de jubilaciones en España y la tasa de crecimiento de la población. Nos llegará algo de jubilación a nosotros dentro de 40 años?

    Y otro tema que me gustaría es el de los gremios. Se oye hablar mucho ultimamente de los controladores. Pero hay muchos más, los taxistas, las farmacias, los estancos, etc… Es un fenómeno económico curioso que hay ido degenerando de manera que ahora una licencia de taxi te puede costar 250 mil euros o una de farmacia casi 1 millon de euros…

  2. Posted 18 enero 2010 at 15:22 | Permalink

    ¡Ok, me pondré con ello en cuanto tenga un hueco! Que con esto de las vacaciones y los picos de trabajo llevo casi un mes sin escribir… :S


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